Por Fernando Pacheco Bailón.

LOCAL, MÉRIDA, Yucatán, 29 de mayo.- Lo que pareciera una contradicción simpática y al tratar de hacer un ajuste entre la moral privada y la moral pública, producto de la corrupción  y la suspicacia que genera. Hay virtudes todavía públicas como la honestidad frente a los grandes males endémicos todavía del quehacer político. Agrego la cosecha de este galimatías político.

Recordemos aquellas frases sabias de Muñoz Ledo “se puede pasar a la historia sin tener el poder”. Hoy hay distintos modos de control del poder. El peor de todos es la apatía intelectual o la holgazanería de la expresión oral y escrita. Y es que sin reflexión no hay ciudadanía. Prevalece el sentido de justicia frente a las supercherías de los fílicos y fóbicos de la 4T. Y es que no ofende el que quiere sino el que puede como los caciques de la nueva transformación frente a la inflexión de la historia. Y es que no necesariamente la nueva transformación se hace llamar Morena. Los émulos de la transformación prevalecen con su lenguaje físico y abusivo compadrazgo. Nadie se salva. Estos actores políticos son personas complejas con negros y blancos. Todo lo que abunda no daña, el problema es que abunda lo malo y no lo bueno. El tejido social por los suelos. Y es que los derechos humanos son progresivos porque puede verse la política desde una formación intelectual porque cada uno de los opositores dentro o fuera del partido oficial tiene una función propia en un momento determinado.

Con esto estoy diciendo que debemos ampliar la libertad intelectual. Conocer el pulso de las opiniones porque la clase política de hoy y de antaño no está impoluta frente a la corrupción. La lógica es el tránsito de un Estado individual a uno del bienestar bajo la retórica de Keynes. Se consagran los derechos sociales mediante el empleo y salario. Pero existe una crisis global y vienen diversas políticas públicas contracíclicas.

Con el caso de las energías limpias está clara la monopolización del Estado en materia energética. Un Simón Bolivar y es que los números no empatan con la realidad. Vemos los melodramas de la clase política que nos quiere ver como los hijos de Pedro Infante. Los “municipios de la esperanza” en el proceso de la reapertura económica, ¿es políticamente incorrecta la transición del 2018?

Vamos ahora al empréstito y la apuesta electoral del 2021. En lo local se busca postergar el inicio del proceso electoral para lograr la paridad de género en la integración del Congreso. ¿Que se vayan los de repechaje? Sería un error garrafal que merece una discusión profunda, no periférica. Súmele la épica “pantera” que pulula por el norte de Mérida, las mesas de diálogo con CFE, los siete occisos alcohólicos. ¿Se está desinflando la 4T? Pareciera que todos los actores políticos coquetean con el poder. No es una verdad de Perogrullo porque en la república del twitter  ya se le quitó la virginidad con tantos bots.

Volvemos al punto ¿qué va a pasar políticamente con la pandemia? Porque viene el proceso electoral 2021 y va a encuerar las debilidades sistémicas. Vienen las intermedias, ¿hay oposición política frente a la 4T?, ¿quién es el enemigo externo? Algunos actores dentro de la 4T capitalizan el enojo y se pueden bajar del barco propiciando una ruptura buscando les favorezca. Yo al único que veo de opositor y que crece es Calderón. Pero tiene su García Luna, su Florence Cassez, etc., ¿esa es la oposición para las intermedias? Acto-reflejo veo los procesos regionales con sus asegunes. ¿Hay otro parámetro? Prevalece el desafío de la penetración ante la opinión pública.

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