HUNUCMÁ, Yucatán, 16 de mayo de 2022.- A sus 100 años Don Isidro Dzul disfruta de un estado de salud envidiable, siendo la única molestia que lo aqueja son dolores en la rodilla, lo que sin embargo no le impide andar con el apoyo de un bastón. 

Don Isidro, vecino de la colonia Itzimná, señaló que casi tiene la misma edad que el molino “La Placita”, considerado el más antiguo de la comunidad. 

Con plena lucidez y buen oído, Don Isidro recuerda que empezó a trabajar desde los 8 años, ayudando a su padre, Don Florentino Euán (fue hijo natural). 

Desde a esa edad caminaba de Hunucmá hasta Chuburná Puerto (unos 23 kilómetros) para llevarle hierbas a un tío que vivía en el puerto y que era hierbatero. 

“En algunas ocasiones iba acompañando a mi papá, pero en otras, lo hacía solo, salía de Hunucmá a las 6 de la mañana y llegaba a Chuburná casi a la una, luego de entregar las hierbas y comer, retornaba a Hunucmá, donde llegaba aproximadamente a las 8 de la noche”, comentó. 

Don Isidro dedicó buena parte de su vida a trabajos del campo, fabricando carbón y cal de monte, que combinaba con cultivos en su milpa. 

También laboró como cortador de penca, bagacero y plataformero en la desfibradora “San Miguel Chac”, lo que le permitió sacar adelante a los 12 hijos que tuvo con María Ramona Persigón Chay, de quien enviudó hace 2 años y ocho meses. Hoy en día tiene 40 nietos, 50 bisnietos y 6 tataranietos. 

Como buen hombre de campo, la alimentación de Don Isidro era a base de los productos que obtenía de su milpa, como ibes, tomate y calabazas. 

También formaban parte de su dieta venado, pavo de monte y otros animales que en su época cazaba. 

Al respecto, comenta que en esos años había mucho respeto a las cosas ajenas, de tal modo que podían dejar sus escopetas en sus milpas sin temor a que se los roben. 

“No en pocas ocasiones, de pronto aparecía alguien a las puertas de la casa con una pierna de venado e indicándome que tomó prestado mi escopeta para cazar”, comentó. 

Asimismo, su padre, y otros veteranos hombres de campo acostumbraban dejar en sus milpas, pozole, tortillas, azúcar y otros insumos, para cualquier persona que acudiera al monte y necesitara alimentarse. También recuerda que parte de su alimentación que recibía de sus padres era pozole hervido. 

“Hasta sigo tomando pozole, lo que hago a las diez de la mañana todos los días, en cuanto a mis comidas, todavía sigo disfrutando alimentos como frijol con puerco”, agregó con una sonrisa en su rostro. 

Con motivo de su onomástico número 100, sus hijos, nietos y bisnietos se reunieron el Domingo 15 de mayo, en su domicilio, en la calle 7. No. 198 entre 22 y 24, de la colonia Itzimná, para festejarlo. En el festejo se sirvió frijoles charros y taquitos, una las comidas favoritas de Don Isidro. 

“Con toda una vida por delante”, señaló con seguridad Don Isidro, quien para no fastidiarse se dedica a la cría de algunos cerdos y aves en su domicilio. Enhorabuena para el pilar de la familia Dzul Persigón de la cual hoy se han adelantado 4 de los doce hijos. 

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